
Lo de Ceuta ha sido una cosa muy grave. Ya sospechamos que detrás de todo esto está Trump, Netanyahu y el rey de Marruecos. No conocemos la opinión del Partido Popular y Vox, porque no está claro si están con España o con sus intereses partidistas.
Lo que sí es verdad es que el Gobierno de España ha solucionado la crisis en 24 horas, pero no tenemos ni idea de los movimientos diplomáticos que ha habido para solucionarlo. Tampoco sabemos cuál es el precio que nos va a costar. Pero sí hay una cosa que está clara, por lo menos para mí: EE. UU. ha ganado en que incrementemos el gasto militar, deseado por Trump y echado en cara al Presidente del Gobierno de España todos los días, algo con lo que yo tengo contradicciones. Primero, porque no soy militarista; pero segundo, porque he sido cabo primero en el Ejército de Tierra, en artillería antiaérea, en la Brigada del Estrecho, y sé de lo que hablo, aunque hace mucho tiempo que lo fui.
Marruecos —no su gente, sino el Estado de Marruecos— es un problema para nuestra soberanía y es un aliado de Estados Unidos que, cuando quiera, puede atacarnos. No sé si esta llegada masiva de marroquíes jóvenes (obsérvese que no han pasado subsaharianos) ha sido una medida para ver la respuesta de España.
Escuchaba decir a muchos patriotas de banderita que había que luchar contra Marruecos con todos los medios: se referían a una guerra. ¿Estaríamos de acuerdo en volver al servicio militar? Soy el autor del libro Aquella mili, cuya segunda edición estará a finales de verano o principios de otoño en las librerías. Estoy seguro que una de las condiciones de Vox al Partido Popular para gobernar, si ganan las próximas elecciones, es la vuelta del servicio militar. Se apoyarán en que la fuerza marroquí en soldados es notablemente superior a la española.
Ahí dejo un informe sobre la situación militar entre Marruecos y España de hoy, que puede cambiar mucho en un momento, porque una cosa es lo que sabemos, otra cosa es lo que se dice, otra la que se hace y otra, la peor, el imprevisible Donald Trump, amigo de Santiago Abascal.
Claves geoestratégicas en el Estrecho: La brecha tecnológica frente a la masa de maniobra
Análisis Militar
En el análisis de la defensa regional, las comparaciones entre España y Marruecos suelen caer en el error de la simplificación numérica: contar tanques, medir presupuestos o sumar soldados. Sin embargo, la geografía y la doctrina militar demuestran que el equilibrio en el norte de África y el Mediterráneo occidental no se mide por la cantidad, sino por el modelo de fuerza que cada país ha decidido desarrollar.
Dos filosofías militares opuestas
Mientras que la estrategia militar española se articula en torno a la interoperabilidad con la OTAN, la alta tecnología y la capacidad aeronaval, Marruecos ha diseñado un modelo defensivo basado en la denegación de acceso (A2/AD), la movilización de masas y el ataque táctico con vectores no tripulados.
- El vector tecnológico de proyección (España): La Armada y la Fuerza Aérea española actúan como el verdadero factor de disuasión. La capacidad de controlar las líneas de comunicación marítimas y la superioridad aérea en el Estrecho mediante plataformas como las fragatas F-100 con sistema AEGIS o los cazas Eurofighter crean una barrera infranqueable frente a cualquier intento de proyección convencional hacia el territorio peninsular o insular.
- La apuesta por la asimetría y el volumen (Marruecos): Por su parte, Rabat ha sabido modernizar sus Fuerzas Armadas Reales (FAR) optimizando los costes. La reincorporación del servicio militar obligatorio le otorga una reserva potencial de 150.000 efectivos, mientras que sus adquisiciones masivas de drones de ataque (Bayraktar TB2, Wing Loong) y sistemas antiaéreos de última generación de origen israelí y chino buscan neutralizar la superioridad tecnológica rival en un teatro de operaciones terrestre limitado.
La paradoja del presupuesto de defensa
Uno de los aspectos más reveladores en este escenario es el peso que la defensa tiene en la economía de ambos países. España destina una suma absoluta significativamente mayor en euros —impulsada por el compromiso con la OTAN de alcanzar el 2% del PIB— enfocada en programas industriales de muy largo plazo como el submarino S-80 o los vehículos blindados Dragón.
En contraste, Marruecos realiza un esfuerzo fiscal proporcional mucho mayor, dedicando de manera continuada cerca del 4% de su Producto Interior Bruto a las Fuerzas Armadas. Este porcentaje duplica la media europea y responde a su entorno regional de alta tensión militarizada, lo que le permite rearmarse con gran rapidez mediante compras directas de oportunidad a EE. UU., Israel o Turquía.
[ MODELO ESPAÑOL ] [ MODELO MARROQUÍ ]
• Proyección aeronaval • Cobertura y denegación terrestre
• Red ISR integrada (OTAN) • Drones tácticos y merodeadores
• Personal 100% profesional • Servicio militar y gran reserva
• Industria de defensa propia • Adquisición rápida de sistemas
Conclusión: El valor de la disuasión
El escenario defensivo entre ambas naciones no aboga por un conflicto de aniquilación, sino por la disuasión mutua. España mantiene una superioridad estructural indiscutible para el control del mar y del aire, mientras que Marruecos ha consolidado una fuerza terrestre y de guerra electrónica capaz de encarecer enormemente cualquier enfrentamiento en el continente africano.
Comprender esta asimetría es clave para evaluar el mapa geoestratégico del sur de Europa en la década actual: dos vecinos con modelos de defensa opuestos, pero abocados a convivir bajo el delicado equilibrio de la disuasión y la diplomacia.
