Los hijos de Manuel Fraga Iribarne

Resultados elecciones parlamento de Andalucía 2026

El acuerdo in extremis sellado el pasado jueves 2 de julio ha devuelto a Juanma Moreno a la presidencia de San Telmo tras el reparto de sillones con Vox. Sin embargo, el precio político ha sido altísimo. Durante meses, el relato oficial del Partido Popular andaluz se sostuvo sobre una promesa firme: la «vía moderada» y la línea roja de un gobierno en solitario. Hoy, la hemeroteca desmonta por completo el relato.

Resulta difícil sostener el discurso de la fiabilidad política cuando los archivos son tan recientes y demoledores. No hace falta irse a registros de hace años; basta con retroceder a la campaña electoral del pasado mes de mayo.

El 14 de mayo, en los micrófonos de Radio Nacional de España, el propio Juanma Moreno aseguraba con rotundidad que «no se le pasa por la cabeza» pactar con Vox. Para justificar su negativa, el líder popular no dudó en descalificar la capacidad de la formación de Manuel Gavira, delegado de Vox en Andalucía, afirmando con severidad que Vox es un partido que «ni tiene equipos ni experiencia de gestión«. En ese mismo espacio, apelaba a la madurez del electorado: «Los andaluces somos inteligentes y sabemos diferenciar qué nos conviene y qué no».

¿Qué ha cambiado en apenas un mes y medio para que lo que «no se pasaba por la cabeza» se convierta en un pacto de gobierno de cuatro años? ¿Hemos dejado de ser los andaluces inteligentes? La respuesta es simple: la necesidad. La soberbia de exigir un cheque en blanco chocó frontalmente con el «no» de Vox en la primera votación de investidura.

Fue en ese momento de atasco cuando se escenificó el último acto de esta comedia: la supuesta petición de abstención a los partidos de izquierda para que le salvaran los muebles. Una absoluta pantomima de despiste. La realidad es que Moreno notoriamente no se reunió con ningún partido de la izquierda ni tuvo jamás la más mínima intención de hacerlo. Todo el ruido mediático sobre buscar una alternativa moderada ha sido una cortina de humo para disimular una verdad evidente: a Juanma Moreno lo que de verdad le gusta es Vox.

Al final, este pacto de coalición no es un accidente, sino el regreso al hogar natural. No hay diferencias insalvables porque, en el fondo, ambos partidos creen en las mismas políticas económicas e ideológicas. No hay que olvidar que Vox nació de las propias entrañas del Partido Popular; ambas formaciones son, en esencia, hijos políticos de Manuel Fraga Iribarne.

Tras el teatrillo de las votaciones fallidas y los discursos de moderación, la firmeza de Moreno se evaporó en cuestión de horas para consumar lo que ya estaba escrito de antemano. Andalucía arranca así una legislatura a dos tintas, con dos gobiernos y doble gasto. Juanma Moreno conserva el sillón presidencial, pero inicia su mandato demostrando que, cuando la necesidad aprieta, la palabra dada a los andaluces pesa menos que una pluma.

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