
Los obispos andaluces han publicado una nota ante las próximas elecciones autonómicas del 17 de mayo, instando a los ciudadanos a ejercer un voto responsable inspirado en la Doctrina Social de la Iglesia. El documento aboga por el bien común, la defensa de la vida y la justicia social, solicitando a los políticos evitar la instrumentalización de la fe. Sin embargo, este llamado a la convivencia y al compromiso ético es recibido con escepticismo y fuertes críticas, al ser percibido por algunos sectores como una postura incoherente y sesgada. El texto subraya la tensión entre la jerarquía eclesial y la realidad sociopolítica actual, omitiendo temas críticos como la pederastia. En definitiva, el mensaje episcopal intenta influir en el discernimiento electoral en medio de una profunda polarización social y política.
Los obispos de las diócesis de Andalucía publicaron, este 4 de mayo de 2026, una nota de cara a las próximas elecciones autonómicas del 17 de mayo. El texto, que llama a los ciudadanos a acudir a las urnas e inspirarse en la Doctrina Social de la Iglesia, contiene puntos que, para muchos, claman al cielo. Si bien comparto la premisa de que los cristianos no podemos ser «de sofá» y debemos comprometernos con la sociedad —como recordaba el Credo de la Misa Nicaragüense, que sitúa la fe en la lucha por la justicia—, es necesario analizar el discurso episcopal con rigor.
Los obispos valoran el compromiso político honesto y citan que la política es “la forma más elevada de caridad”. Aunque estoy de acuerdo, puntualizo que este espíritu lo identifico plenamente con papas como Francisco o Juan XXIII; con otros pontífices, soy mucho más escéptico. Asimismo, la jerarquía pide a los políticos no instrumentalizar la fe, pero considero que ellos mismos incurren en esa falta. Líderes como el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, han sido criticados por interferir en la agenda política, como cuando sugirieron la necesidad de convocar elecciones, lo que provocó tensiones directas con el Gobierno. Del mismo modo, el «caso Zornoza» en Cádiz evidenció cómo la gestión de abusos sexuales en la Iglesia se ha convertido en un campo de batalla político donde se reclama una transparencia que la institución a menudo demora.
En su nota, los obispos afirman que «la fe no es una ideología». No estoy de acuerdo: el Evangelio, al contener una visión del mundo y del ser humano, conlleva una carga ideológica. Despreciar la ideología es, en el fondo, despreciar la capacidad humana de tener ideas.
Al entrar en temas morales, los obispos despliegan su particular «traca ideológica«. Sobre el aborto y la eutanasia, sus posiciones me resultan ajenas a la realidad. No se trata de estar a favor del aborto, sino de reconocer la hipocresía de una jerarquía masculina que dicta leyes sobre cuerpos que no les pertenecen, ignorando cómo sus posturas penalizan solo a las mujeres sin recursos. En cuanto a la eutanasia, la postura de «sufrir por sufrir» carece de la compasión del Jesús de Nazaret, especialmente cuando, en el cuidado paliativo, la sedación terminal ya acerca inevitablemente el final de la vida.
Sobre la familia, vuelven a insistir en su visión tradicional, ignorando la diversidad y manteniendo una obsesión con el sexo que, dada la realidad interna de la institución, carece de autoridad moral para juzgar. Respecto al derecho a la vivienda, si bien es loable la labor social de la Iglesia, critico la contradicción de mantener colegios privados elitistas en lugar de seguir la estela de Jesús, quien enseñaba gratuitamente.
Finalmente, aunque valoro su defensa de los vulnerables y la acogida al inmigrante, me genera desconfianza: temo que sea un discurso estratégico ante la próxima visita papal, y que al marcharse, la institución vuelva a alinearse con los sectores conservadores. Terminan pidiendo al Señor y a la Virgen soluciones que corresponden a las personas, tratándonos como niños cuando la fe exige madurez. Y, lo más grave: olvidan mencionar la protección a la infancia frente a la pederastia, el tema más urgente que deberían exigir a cualquier programa político.
AQUÍ PUEDES LEER EL COMUNICADO DE LOS OBISPOS DE ANDALUCÍA
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El análisis es buenisimo y lo digo yo que hace más de 40 años que me aleje de la iglesia, y en que cada vez escucho menos lo que puede decir una institución que acompañó a Franco y a Videla en sus trayectorias asesinas, una institución llena de ricos pederastas que solían hacer la captación de menores en instituciones educativas privadas, en fin, me pongo negro con todo lo que se refiera a la Iglesia y respeto profundamente a los que caminan en el ecumenismo.
Ya te digo, yo me siento completamente expulsado de la Iglesia, y cada vez más cerca de la Filosofía que de la religión.