Gran parte de la población autóctona de Jerez vive una Semana Santa ficticia, donde su máxima preocupación es que su apariencia sea conforme a los cánones establecidos para esta figuración. A saber: traje de chaqueta azul o negro, camisa clara a juego con corbata, negra, azul, verde, o roja, zapatos brillantes negros, pelo corto engominado, si es largo, peinado hacia atrás y recogido con bastante gomina en la parte posterior de la cabeza. Las señoras con trajes oscuros, tacones altos negros y maquillaje suave, si hace frio, chaqueta, abrigo o estola a ser posible negra.
Así casi toda la población se pasea por las calles principales, viendo con devoción las diferentes procesiones en sus distintas advocaciones tanto del Cristo como de la Virgen, sintiéndose todos ellos “clase media”, creyendo que el hábito hace al monje.
Después llegan a su pisito en la 7ª planta o pisitos en horizontal, eso de tener una unifamiliar, aunque tenga 90 m2 entre las dos plantas, es el culmen de la clase media alta, casi llegando a burguesía, bien, entra en la cocina para hacer una tortilla grande y horror tienen que levantar tres sartenes que están encima para coger la de abajo, baño de realidad, eres un obrero, la clase media tiene espacio para tener las sartenes almacenadas individualmente. Jajajajaja.
Autor: Paco

